Gastronomía marroquí

Té marroquí. Subrayamos el té como la bebida preferida por los marroquíes y uno de los mayores representantes de su gastronomía y cultura. Porque aceptar una invitación a tomar un té es dejarse llevar por un ritual en el que confluyen la sencillez y una filosofía de vida única en el mundo. ¿Quieres aprender a hacer té?

Una de las propiedades más acentuadas de la cocina marroquí es su carácter familiar, elaborándose casi siempre de forma casera y siendo uno de los mejores motivos para sentarse y comentar las vicisitudes del día junto a amigos y familiares.

Dentro de los platos principales más conocidos sería necesario destacar dos: por un lado, el cous cous, elaborado con sémola de trigo y acompañado normalmente de verduras, pollo o cordero y el tajín, nombre con el que se conoce a todo aquello que se cocina en un recipiente compuesto por un plato de barro y una tapa cónica, cuya función es mantener el calor y el vapor durante y después de la cocción.

Como ingredientes más frecuentes nos encontramos especias como el comino y el Ras el hanut, una mezcla de condimentos que se vende al por mayor en los mercados. Otro ingrediente que adquiere mucha relevancia es la pasta filo, utilizada para hacer la famosa pastela (de características similares a la empanada española).

También son muy presentes los cereales, con el pan de leña como rey indiscutible, y la miel y las almendras, parte fundamental de las pastas marroquíes y mejor forma de coronar un almuerzo junto a un té.

Si hablamos de carnes, y teniendo en cuenta que el cerdo está prohibido por el Islam, los mayores protagonistas son el pollo y el cordero, fundamentalmente el segundo, que no sólo es uno de platos preferidos por los marroquíes para agasajar a sus invitados sino que incluso da nombre a una de las fiestas más características del país.

Por otro lado, es de destacar el uso que se le da a las frutas y verduras de temporada, presentes en sabrosas ensaladas, zumos y batidos. El pescado y marisco también es de gran calidad y mucho más económico que en España aunque, eso sí, es necesario acudir a ciudades costeras para degustarlo.